viernes, 1 de noviembre de 2013

Cupcakes de chocolate para Halloween


Y seguimos con el chocolate. ¿Por qué será tan adictivos?

Estas cupcakes en realidad son para cualquier época del año, pero aprovechando que me topé con un surtido de chuches para Halloween las adorné con esas calabacitas tan monas.

No tenía pensado hacerlas especialmente, pero mi hija me hizo un "encarguito". Está en un grupo de baile y tenían unas cuantas actuaciones en centros comerciales para festejar esta fiesta tan "típica". ¡Menuda cara traía del maquillaje que le hicieron! Me la encuentro de noche en una esquina y me da, ¡vaya que si me da!

Desde hace unos años, y cada vez más, hemos ido adoptando celebraciones de este estilo aunque no sean tradicionales en nuestro país. Y es que cualquier excusa es buena para pasarlo bien.

Por lo que he leído en la web esta fiesta, que se celebra en la noche del 31 de octubre, tiene sus raices en un antiguo festival celta, el Samhain o Fin del verano que se celebraba en Irlanda al acabar la temporada de cosechas y empezar el año nuevo celta, coincidiendo con el solsticio de otoño.

Y ¿que tiene que ver esto con los disfraces de zombies, fantasmas y demás monstruos? En esa noche, se creía que los espíritos de los difuntos caminaban entre los vivos y era habitual dejar una vela encendida en las ventanas para que los muertos encontrasen su camino. 

Y no es por nada pero, yo no pongo una vela en mi ventana ni loca. ¿Y si se creen que el camino pasa por mi casa?

Otra duda que me surgió, ¿cómo se convierte una simple calabaza en algo tan macabro? Tiene su leyenda, claro está. Un irlandés que se llamaba Jack era tan malvado que tras su muerte no fue admitido ni en el cielo ni en el infierno y su espíritu vagaba por el mundo implorando la entrada en un sitio o en el otro. Se aparecía llevando una calabaza hueca con una vela dentro, conviertiendola así en el símbolo más representativo desde entonces de la noche de Halloween.

A mi me vinieron que ni pintadas para adornar estas cupcakes. ¿A que quedaron chulas?




La receta está basada en la que hizo Alma Obregón en su primer programa de televisión algo "tuneada" y con una buttercream diferente.

Los ingredientes para los bizcochitos son:

100  ml. de aceite vegetal
200 grs. de azúcar moreno
3 huevos medianos
180 grs de harina simple de trigo
1 y 1/2 cucharadita de levadura
40 grs. de cacao en polvo sin azúcar (yo uso Valor)
150 ml de nata.

Para la crema usaremos:
125 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
150 grs. de azúcar glas
20 grs. de cacao en polvo sin azúcar 
2 ó 3 cucharadas de leche

Preparamos el molde con las cápsulas y ponemos a calentar nuestro horno a 180º.

Ponemos el aceite y el azúcar en un bol y mezclamos bien. Le añadimos los huevos, uno a uno, batiendo con la batidora de varillas.

Tamizamos la harina con el cacao y la levadura y se lo añadimos a la mezcla anterior.

Por último incorporamos la nata y batimos bien.

Repartimos la mezcla en las cápsulas llenándolas sólo hasta los 2/3 de su capacidad.

Ponemos en el horno y horneamos aproximadamente durante 25 minutos a 180º, (al menos en mi horno es así, pero puede variar en otros)

Cuando estén los sacamos y los dejamos unos 5 minutos en el molde antes de pasarlos a una rejilla para que acaben de enfriarse.



Mientras, preparamos la crema.

Ponemos la mantequilla en un bol y le añadimos poco a poco el azúcar y el cacao tamizados juntos. Luego le añadimos la leche hasta que obtengamos la textura adecuada.

Dejamos la buttercream en la nevera unos 15 ó 20 minutos antes de usarla para decorar nuestras cupcakes.




En esta ocasión utilicé una boquilla de estrella abierta, la 1 M de Wilton para poner la crema. Es mucho más fácil de lo que parece.





 Yo no las probé pero me dijeron que estaban ¡DE MIEEEEEEDOOOO!