viernes, 5 de mayo de 2017

Caracoles de canela y pasas



Acaba de terminar el mes de abril, que para mi trajo un aniversario muy especial. Se cumplieron dos años desde el día en que decidí dar el paso y aprender a bailar ritmos latinos.

¿Realmente es algo a celebrar de una manera especial? 

Pues si, en mi caso lo es. Aprender a bailar era una de las asignaturas que tenía pendientes desde siempre. Yo ya estoy en una edad en la que puedo decidir qué cosas hacer en mi tiempo libre, sobre todo por eso, porque dispongo de él.

Es una de las mejores decisiones de mi vida. No podía pensar que bailar fuera a darme tantas satisfacciones. No sólo mejora tu estado de ánimo y tus relaciones sociales, sino que además contribuye a mantenerte física y cognitivamente activo. 

Ha cambiado mi apariencia, mi entorno de ocio, el tipo de música que escucho y, sobre todo, ha multiplicado de manera extraordinaria el número de amigos y conocidos con mis mismas inquietudes.

En este mundillo he descubierto a personas extraordinarias, mujeres y hombres que a pesar de haber tenido una vida difícil no han dejado de sonreír y regalan a los demás sus sonrisas cuando nos vemos. Otros de los que apenas sé nada, pero con los que igualmente disfruto cuando coincidimos.

Hace unas demanas volví a la academia donde empecé a dar mis primeros "pasitos". Eliberto y Yesenia celebraban su segundo año dando clases. Mis primeros profesores y los culpables de que yo tenga esta pasión. Fue su aniversario y también el mío. Aún queda mucho por aprender, es más, creo que esto no acabará nunca porque, el baile, como todo, evoluciona y cambia, se fusiona con nuevas tendencias y otros estilos, y eso es enriquecedor.

Fue bonito compartir la tarde con algunos de sus antiguos alumnos y con los actuales. Y cómo no, también fue estupendo prepararles la tarta de tres chocolates que querían. ¡Felicidades chicos!

Estos son ellos y esta su tarta de aniversario, pero hoy lo que quiero dejarles es algo tan "enrollado" como lo son ellos.

Estos deliciosos caracoles de canela y pasas, que están increiblemente buenos.


Aunque a simple vista parezca que dan mucho trabajo son realmente sencillos de preparar. ¡Vamos con la receta!

Los ingredientes que necesitaremos serán:

225 grs. de harina simple de trigo
1 sobre de levadura seca rápida
25 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
1 huevo
125 ml. de leche
1/2 cucharadita de sal fina

Para el relleno:
50 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
2 cucharaditas de canela en polvo
50 grs. de azúcar monera
50 grs. de pasas sin semilla

Prepararemos el molde que vayamos a utilizar engrasándolo.

En un bol tamizaremos la harina y la sal y posteriormente la levadura mezclando todo bien.

Añadiremos la mantequilla troceada y ayudándonos de una cuchara de madera lo trabajaremos hasta obtener una textura similar al pan rallado.

Batimos el huevo y lo incorporamos, así como la leche. Mezclamos todo bien hasta obtener una masa algo pegajosa y lo dejamos en un bol engrasado y tapado con film transparente durante 1 hora, o hasta que veamos que a fermentado hasta doblar su volumen.

Pasado este tiempo golpearemos la masa para extraerle el aire y la amasamos unos minutos sobre una superficie enharinada.

Con ayuda del rodillo extenderemos la masa hasta formar un rectángulo de unos 30 x 25 cm.

Preparamos el relleno mezclando en un bol la mantequilla, la canela y el azúcar hasta que tenga el aspecto de una crema y lo extendemos sobre la masa dejando un borde de unos 2 cm.

Rehidratamos las pasas (yo las pongo en una taza con un poco de agua durante un minuto o minuto y medio en el microondas). Las colamos y distribuimos por encima de la pasta.


Enrollamos sobre el lado más ancho presionando suavemente y la cortamos en unas 12 rebanadas.


Colocamos sobre la bandeja que preparamos un poco separadas entre sí y dejamos que repose, tapadas, durante media hora. aproximadamente.
Cuando veamos que han aumentado su tamaño precalentamos el horno a 180º y horneamos posteriormente durante 20 ó 30 minutos, o hasta que veamos que empiezan a dorarse.

Podemos "pintarlas" con un poco de jarabe de arce o almíbar o, como yo hice, con un glaseado de canela preparado con una taza de azúcar glas, 1/2 cucharadita de canela molida y 2 ó 3 cucharadas de agua.

Mezclamos el azúcar y la canela y añadimos el agua, poco a poco, hasta obtener una textura adecuada que nos permita pincelar los rollitos.
Dejamos enfriar, si puedes, y ¡a disfrutarlos!.
Cuéntame si los haces.